domingo, 1 de marzo de 1992

Motivos - Motives

(Vista del Chimborazo al norte de la ciudad en una tarde despajada - View of the Chimborazo north of the city on a busy afternoon, Guayaquil 2018)
Te miro insistentementecuando el sol,
infantil, juega con los misterios
del moribundo manglar guayaquileño
y mientras la clorofila reverdece tu vientre
me pregunto:
¿por qué te amo tanto?
y la verdad inclemente se parece a veces
a los andamios andinos de tu arquitectura.
Mis ojos se extravían desasosegados
desde el aluminio frío de tus manos
hasta los horizontes ignotos de tu alma;
irresistiblemente recorro el andarivel
de tu cuerpo nevado con crueldad.
No se acerca a ti
algún algodonero vástago del abandono
ni los algorítmicos movimientos
se interrumpen con mi atrevida presencia.
Ajena a la enredadera de mis sueños
me perteneces en la realidad de mis pasos
sobre la arena de Salinas en Octubre,
volátil como la ilusión de una estrella fugaz
y permanente como el transcurrir del mismo tiempo
conejita tímida, transparente de hielo,
pequeñez nublada,
me mira desde tu madriguera
de madrigales y perlas
me apodero de tus caderas níveas,
me extravío en el páramo de tus pupilas,
vivo en ti como escalando
la inmensidad del Chimborazo
desde los climas tropicales
del litoral.
Como al rostro de un ser querido
que no se volverá a ver más
te rapto en mi mente
para esconderte en la profundidad
de la selva amazónica,
para navegar en tus ríos
y es entonces cuando acaricio
tus gotitas de rocío,
te divido, te analizo, te sintetizo
y nos perdemos en los fulgores matinales
hasta que rompes el encanto
cuando perversamente me preguntas
- ¿Por qué me amas tanto?
y eso, estrellita, es algo
para lo que no encuentro respuesta.

I look at you insistently
when the childish sun plays with the mysteries
of Guayaquil’s dying mangrove,
and while chlorophyll greens your womb
I wonder:
Why do I love you so much?
and the inclement truth sometimes resembles
the Andean scaffolding of your architecture.

My eyes stray, restless,
from the cold aluminum of your hands
to the unknown horizons of your soul;
irresistibly I ascend
the cruel snows of your body.

No cotton offspring of abandonment
approaches you,
nor do algorithmic movements
pause at my daring presence.
Beyond the vine of my dreams
you belong to me in the reality of my steps
upon Salinas’ sands in October—
volatile as the illusion of a shooting star,
yet permanent as the passing of time.
(Pintura del artista ruso
Vladimir Volegov)
Shy rabbit, transparent ice,
misty smallness,
you gaze at me from your burrow
of madrigals and pearls.
I seize your snowy hips,
I lose myself in the moor of your pupils,
I live in you as if climbing
the immensity of Chimborazo
from the tropical climates
of the coast.

Like the face of a loved one
never to be seen again,
I kidnap you in my mind
to hide you deep
within the Amazon rainforest,
to navigate your rivers—
and then I caress
your droplets of dew.
I divide you, analyze you, synthesize you,
and we lose ourselves in morning glares
until you break the charm
when you wickedly ask me:
“Why do you love me so much?”
And that, little star, is something
for which I find no answer.